Un banco ha sido como Dios.


¿A quien jamás se le ha podido ocurrir que un Banco Americano o inglés o alemán o suizo, podría quebrar y dejar a todos sus clientes con el culo al aire?
Esto era solo tema de las economías del tercer mundo, donde un tirano podía adueñarse de las vidas, de las voluntades, de las riquezas y de todo lo que quisiera, para su propio beneficio o para el beneficio de una élite impenetrable. Palabras como: fraude, defalco, intervención, confiscación, corralito, etc. etc. solo pertenecían a países no desarrollados.
Recuerdo en una oportunidad en que iba a viajar a Estados Unidos desde un país latinoamericano, uno de mis hijos me pregunto a donde iba, y le dije casi sin pensarlo “al cielo hijo, al cielo” porque eso es lo que ha sido para mucha gente en el mundo, vivir en un país desarrollado, ni mas ni menos que el cielo, y claro está que si ese país es el cielo, allí debe vivir Dios, ese Dios que tiene todo lo suficiente, toda la riqueza, todo el respaldo, toda la garantía, digámoslo pronto y sencillo, allí no hay “crisis”.
Díganme si no ha sido así, los mayores bancos del mundo, en donde estaba la riqueza de los hombres y donde se acumulaba un poder que parecía infinito, solo nos hablaban de solvencia, fe ciega, una columna imperturbable que sostenía la confianza de la humanidad. Nadie ni en la peor de las pesadillas, llego a pensar jamás que un día caería, porque ¿en quien más podríamos confiar si esa columna se cae?
Hoy la principal crisis es la de la confianza, nos hemos despertado un día descubriendo que los límites de la ambición humana están lejos de conocerse, los mas poderosos de la tierra se han estafado a si mismos, con el objetivo de tener mas, ¿Cuánto mas se puede tener? La única manera de tener mas de lo posible es la mentira, ganamos 1.500 euros y vivimos como si ganásemos 3.000 euros, un día se nos llegará a ver el plumero y se acabo la historia, estos poderosos se vendían entre si hipotecas sobrevaluadas, con el único propósito de ganar mas y ha sido esta avaricia la que ha terminado tumbando a los principales bancos del mundo y poniendo en riesgo la subsistencia de millones de personas en toda la tierra. Esto no es mas que un llamado a reconsiderar la fiabilidad de nuestros dioses, pues un dios que puede ser tumbado por la maldad de los hombres no es Dios.

El Caminante