Muchos nos preguntamos ¿como hemos llegado hasta aquí?

La situación que se vive a nivel mundial no tiene precedentes, y en pocos días hemos presenciado los eventos más relevantes de la historia a nivel financiero/económico en donde la justicia ha quedado en serio cuestionamiento.

Lo cierto es que este es un golpe más a la estructura que sostiene a la sociedad mundial, pues son sus columnas principales las que están siendo minadas y derribadas.

La Justicia, que en manos de hombres no llega a ser mas que una pretensión, pues la soberanía de su ejecución reposa en las manos de Dios, pues se nos ha enseñado que este es uno de sus atributos principales, y los hombres nos hemos aferrado a ello, porque es la garantía total, en caso de que la justicia de los hombres falle, sabemos que tendremos la de El, que garantizará a la humanidad que se hará cargo de ejecutarla si o si, o en esta vida o en la venidera, y no son pocos los que siendo victimas de una injusticia dicen: “que Dios te juzgue” o “el que las hace las paga” o “todo se paga en esta vida” o “lo que el hombre siembra, eso cosechará” y hasta instintivamente sale de nuestro corazón una especie de plegaria, pidiendo a Dios que se haga cargo del que se le escapo a la ley de los hombres y lo hacemos con una convicción tal que hasta estamos convencidos de que tarde o temprano, aquel o aquella pagará por su “pecado”, esto se parece un poco a aquellas maldiciones lanzadas por los indígenas, originales habitantes de las tierras colonizadas, que dejaban tras sus huellas de la huida, verdaderas madejas de maldiciones para que sean cosechadas en las generaciones futuras de aquellos violentos usurpadores que con saña y alevosía les despojaban de todo lo que les pertenecía desde siempre y aún hoy en día se cree que se sigue cosechando males sociales devenidos de aquellas solicitudes de justicia lanzadas a los dioses, tales como “la sangre injustamente derramada clama desde la tierra para que la justicia sea satisfecha”. Todos queremos y necesitamos confiar en la acción de la justicia, pero ¿que podemos decir ante la aplicación que hacen de ella los hombres? ¿los ricos cada vez mas ricos y los pobres cada vez mas pobres? ¿Puede haber justicia de mano de hombres imperfectos? ¿Pueden darnos justicia aquellos que sin límites en sus ambiciones, nos han hipotecado generacionalmente? ¿Podemos sentir satisfecha nuestra necesidad de justicia, sin la esperanza de un juicio final en el que todo lo que se escape ahora sea juzgado entonces? Pero… ¿que nos queda si solo tenemos esperanza solo en lo que se ve y se toca? no deja de ser una pregunta interesante que debemos estar dispuestos, ya no como sociedad, sino como individuos, a responder……………………………… ¿nos alcanza que nos digan que la falta de personal y el mucho trabajo acumulado, son los impedimentos, para que vivamos en una tierra justa?

El Caminante