Fe es esperar algo fervientemente teniendo convicción de que eso va a suceder aunque no lo podamos demostrar con anterioridad. Y efectivamente es lo que vivimos a cada momento de nuestra vida, no solo cuando pensamos en Dios, ni cuando estamos dentro de los muros de una iglesia, esta es la fe callejera, la fe real, sin la cual no podríamos vivir, ni andar, pues ella será necesaria para todo en la vida cotidiana, y aunque os parezca increíble, y aunque no llevéis sotana ni una aureola sobre vuestras cabezas, sois hombres y mujeres de fe, y a pesar que esto a algunos os de corte porque no queréis consideraros religiosos, yo os digo que no luchéis mas, lo sois, sois hombres y mujeres de fe, pues sin fe es imposible existir.

Necesitamos de ella para cruzar la calle, pues debemos tener fe que el semáforo funcionará correctamente, la necesitamos para comer en un comedor de la calle, tenemos que creer que la comida es sana y provechosa, debemos fiarnos de que el tren nos llevará hasta el destino, sin pensar que algo pasará, debemos confiar que los hijos que salen rumbo al colegio, llegarán, nos montamos en un ascensor creyendo ciegamente en que no se desprenderá, subimos a un avión creyendo que se elevará, pagamos las reservas para un viaje creyendo que al llegar, un hotel nos esperará, vamos al altar en la boda creyendo que aunque tarde, la novia llegará, nos fiamos de un amigo abriéndole el corazón esperando comprensión y sinceridad.

Absolutamente nada podemos hacer si no somos un hombre y una mujer de fe, pues si no la tienes, no podrías vivir, tenemos convicción de que lo que esperamos, sucederá, y nada mas que eso, estamos convencidos, pero algunos pueden decir ¿y si no sucede lo esperado? Es cierto…. Esa es una posibilidad, y que siempre cuando aparece, es para producir desilusión y llanto, dolor y decepción, es una situación a la que todos resistimos, porque lo peor que le puede pasar a nuestra vida es que nuestra fe se vea burlada o defraudada y es por eso que lloramos, lamentamos y renegamos, no aceptamos que se nos arrebate de esa manera la confianza y es tan necesaria e indispensable para nosotros la fe, que aunque estemos sobre los trozos de la decepción, estamos dispuestos a subirnos al próximo avión y demostrar que los verdaderos accidentes en nuestras vidas, no son estos hechos aislados, sino que lo son la desconfianza y la incredulidad, por lo tanto basta de creernos agnósticos en la vida, porque a cada paso que damos, estamos reafirmando que la humanidad no podría existir si no tuviera fe, esa fe que nos permite creer a pesar de la adversidad…. Aunque hay quienes después de sufrir el desencanto, se abandonan a si mismos, suicidándose en su interior al negarse a creer en todo lo que les rodea, yo se lo que les digo, quise no creer mas en la amistad, no creer mas en la gente, pensar que ya nada valía la pena y por ese accidente en mi creer, quise creer que todo se terminó, pero no es así, desde aquel triste momento no he hecho otra cosa que buscar un camino que me lleve a encontrar la fe perdida, aquella que le dio tantos buenos momentos a mi vida.

El Caminante