La vida es como un tren que va de estación en estación y cada uno de nosotros espera que llegue nuestra hora de bajar, pues el tren no es cómodo como la vida no lo es, a nadie se le ocurre quedarse a vivir en el, pues un tren es solo un instrumento, una experiencia pasajera, un medio para alcanzar un fin, no hay en el atractivos permanentes, solo se lo considera útil para alcanzar la meta, que nadie sabe cuando llegará, pero es tan seductora la idea de llegar a ella, que estamos dispuestos a vivir cualquier circunstancia en el viaje, todo vale como precio para llegar allí, algunos hasta piensan que si tuvieran que morir en el intento, lo harían, pues vale la pena el sacrificio, en Pro de intentar llegar a la parada tan ansiada, pero es curioso, pues nadie sabe a donde va, ni cual es la característica real del lugar en donde se tiene que bajar, es como una especie de lotería, que en el momento menos esperado nos toca, mencionan nuestro nombre y se supone que nos debemos bajar sin mas, es tan raro, pues pareciera que esas ansias incontenibles de llegar a ese lugar, nos hacen amoldarnos y luchar en el recorrido del viaje, miramos por las ventanillas observando todo tipo de panorama, miramos los paisajes y ciudades que pasan a diario, vemos llover y solear, campos buenos y terribles desiertos, pero solo eso hacemos, mirar, y en cada instante nos preguntamos si será esta la tierra, la ciudad, la montaña en la que nos tocará bajar. Cada vez que el tren se para tratamos de ver los rostros de los nombrados y queremos encontrar en esos rostros una expresión, ya sea de felicidad o de decepción, al encontrarse de frente a la puerta y el paisaje que detrás de ella les espera, y lo extraño es que no hay manifestaciones de ese tipo, mas bien hay una especie de sensación de sorpresa de haber sido llamados a bajar, y de querer enfrentar aquello que tanto esperaron con mucho valor y que no supieron que sería, aunque no se parezca en nada a lo que ellos habían soñado en tan extensa travesía, y una y otra vez me pongo en el lugar de ellos y trato de ensayar cual será mi actitud en tan importante hora, solo que quedo perdido en mi confusión interior, pues ni siquiera yo se en que lugar me tocará descender, y día tras día la maquina sin descansar nos lleva por una ruta sin final, y es por eso que esta tarde al mirar por los cristales, veo como están mojados por la lluvia y veo la vida de los demás pasar frente a mi, van y vienen, cada uno en su preocupación, cada uno con su vida, que es mucho para pensar y me pregunto seriamente en lo mas profundo del corazón ¿ha donde va tu vida caminante? ¿Cual será tu lugar? ¿A dónde te tendrás que bajar? ¿Estas preparado ya?
El caminante

si, la vida es un tren, un tren que pocas veces se para,,,,muy pocas.
y creo que nadie esta preparado....un abrazo.
tu blog es muy bonito, te doy las gracias por invitarme
un tren lleno de poesia y flores, que deje una estela de aromas por donde quiera que vaya. Lo mio tambien es poesia, que cure las almas.Hace años recorri el país en una vieja locomotora a vapor;pase por desiertos, aldeas y villorrios.
Desde La Ligua , region de Valparaiso, Chile, recibe un abraxo.
Hernan
La vida y lo que de suerte o fatalidad te depare es algo impredecible.
Nosotros hemos tenido la suerte de que nuestro tren parara en una estación del "primer mundo".
¿Que sería de nosotros si hubiéramos perdido ese tren y nuestra estación de destino hubiera sido Etiopía?
Un saludo.
Muy interesante tu relato, Caminante. la vida son solamente unas monedas que nos han dado y que nosotros las atesoramos sin atrevernos a gastarlas. Y hay que gastarlas. Porque me da la impresión de que la vida es un negocio que no cubre gastos, pues le damos a ella más que ella nos da. De manera que no dudes, gástate las monedas poco a poco, Caminante, que la vida se nos antoja corta. Empieza a caminar sin titubeos.
Voy a ver como se hace para tenerte como amigo, que me ha gustado la parábola del tren.
Un abrazo
Hola, muchas gracias por tu comentario en mi post.
Yo también estoy en un tren sin saber cuál será mi parada. Sólo espero que no sea un lugar desagradable. La esperanza de llegar a un lugar donde me sienta bien sigue ahí.
Me ha gustado mucho tu relato, gracias por invitarme a tu blog.
No creo que puedas escojer la parada, te lleva hasta el final, solo puedes escojer la forma de viajar dentro de el.
Besitos.
Pues es así: como un tren, a veces no comprendemos como el "viaje" puede ser tan corto, pero esperemos, quizá tenga todo una explciación.
Saludos:-)
(Mi viaje parece no terminar)..Eso es lo que nos parece a todos..que nunca terminara el viaje..falsa ilusion..y por eso ya que hemos subido al tren..intentamos coger el mejor asiento..si puede ser que sea espacioso..pues pensamos atesorar tantas cosas en nuestro viaje..al lado de una ventana y con cortinitas..por si acaso en un momento dado el paisaje no nos gusta..que de todo veremos.. No se si a nadie le pilla preparado para bajar de el y seguro muy pocos lo desean....Pensar en el momento que perderemos la seguridad que nos da el tren..si nos costara descender de el..en que encontraremos en nuestro apeadero.. casi siempre nos incomoda.
saludos
mmm... una manera que aun no conocia de expresar que es la vida. Puede que tengas razon....... pero en mi opinion no ansio tanto la meta como el disfrutar del llegar hasta ella. Enorabuena, excelente post. Bastante reflexivo ... me gusta ...
Nos leemos caminante... ;D
Darío, el Tintinólogo
gracias por la invitacion.
Hola Caminante. Gracias por invitarme a tu blog. He estado leyendo un par de post y la verdad es que escribes muy bien. Me pasaré por aquí más veces!
Un saludo!
Esta muy bien tu reflexión y la comparación que has echo , aunque creo que si nos parasemos menos en pensar donde ba nuestras vidas , tendriamos mas tiempo de disfritar de ella y de nestro futuro , proyectos ect.
un beso.
Gracias por la invitación. Hoy he podido visitarte y estaré por aquí a cada rato.
Saludos
Hola Caminante:
tu blog me parece muy interesante. Y muy interesantes, también, todas las reflexiones vitales que nos ofreces y compartes. Filosofía de vida y de entender la vida. ¡Entender la vida! Difícil cuando vamos en un tren que viaja tan deprisa...
Gracias por invitarme a visitar tu blog.
Saludos.
Q bonitooo!!uff me has emocionado y tooo!! Yo a veces tambien suelo sentirme asi...
Es que lo has expresado a la perfeccion!!Me siento idenficada!!Nos leemos!!
Me gusta el comentario de Manuel... mucho. La verdad es que a veces perdemos más tiempo pensando "no sé adonde voy" que valorando donde estamos frente a quienes están peor para tratar de traerlos hacia donde nosotros estamos. Además, piensa que la misma incertidumbre que te afecta a tí le afecta, seguramente, a muchos de esos cuya vida ves tras unos cristales lluviosos. Seguro que ellos se sienten dentro del tren y ven pasar tu vida como si ellos fueran los que están detrás del cristal lluvioso y tú el que ya has tenido claro donde bajarte. Sé que "mal de muchos es consuelo de tontos", pero es lo que hay...
Hola:
Mi nombre es Juan Carlos de Sancho , escritor de las Islas Canarias ( España). Curiosamente hace un año escribi un libro titulado "El tren del Infinito", con mis ilustraciones. Si entras en google en " el tren del infinito" ( con comilla podrás ver de que trata el libro. Hay muchas coincidencias con estas reflexiones. Un abrazo desde El Subtrópico de Cáncer.
juan carlos